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EL RETO DE MANTENER UN EQUIPO UNIDO Y COMPROMETIDO

  • 5 noviembre, 2019
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“La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo”, Isaac Newton.

Este es el gran reto de los líderes de equipos. Al inicio de las temporadas, todas las personas desean tener esa sensación. Y eso es una ventaja que muchas veces no sabemos aprovechar. Todo el mundo intenta dar lo mejor, agradar, y nosotros como líderes nos creemos que va todo bien. Luego empiezan los primeros partidos y aparecen las primeras decepciones en todas direcciones. Entrenador-jugador, entre jugadores y jugador-entrenador. Van pasando semanas y algunos empiezan a cronificar estados de desconfianza, desunión y egoismo. Y llega noviembre, y empieza a costar de reconducir eso. En los mejores casos, el entrenador está preocupado y con dudas sobre como actuar. En los peores, simplemente se tira la toalla y se deja de enfocar en ese objetivo, tener el equipo unido y comprometido, y se pasa al objetivo de salvar el culo, de ganar como sea, con quien sea.

Una primera reflexión que quiero compartir es sobre la duda. Dudar no es un signo de debilidad, sino un signo de inteligencia. La duda es un motor de aprendizaje, si la queremos aprovechar. También es una oportunidad para ser honestos, para dejarnos ayudar, para escuchar… y salir de ella un poco mejores

No hay soluciones universales, no hay técnicas mágicas, sistemas perfectos, rotaciones exactas, roles perfectamente asignados, comunicación impecable, gestión emocional brillante… O sí las hay, pero en unas circunstancias determinadas, un momento concreto, una racha… Pero a lo largo de la vida de un equipo hay que lidiar con altos y bajos. Y la mejor manera es tener claro ese fin en mente: mantener al equipo unido e implicado. Para ello ayudan una serie de premisas que quiero compartir. Igual alguna de ellas te puede inspirar para alguna situación en particular.

1.Primero la Relación, después la tarea.
Nos resulta más cómodo, por incompetencia o miedos, focalizar en los roles externos, en el papel de cada uno: yo soy entrenador, tú eres jugador. Pero si queremos realmente esa unión e implicación, es importantísimo invertir tiempo y dedicación en crear buenas relaciones y bajar más a roles internos (emocionales). Acercarnos a la persona, intentar entender, ser curiosos por sus pensamientos y emociones, mostrarnos vulnerables, manifestar como nos sentimos con él, perdir ayuda. Unos ejemplos de buenas aproximaciones podrian ser:
– preguntar al jugador por sus preocupaciones fuera del basket
– buscar temas donde conectais (música, series, relaciones con las personas, temas familiares…)
– manifestar propias dudas sobre como tratar a esa persona, sobre sus necesidades
– Ser curiosos con otras experiencias del pasado del jugador

2. Equilibrio exigir-cuidar.
Clave. A veces pensamos que si exigimos demasiado nos va a costar dar cariño y cuidado. Y viceversa. Y no es así. Exijo desde mi rol, cuido desde la persona. Y desarrollar esta habilidad es un espacio de crecimiento importantísimo para el entrenador. Requiere valentía, claridad y entrega.

3. Recursos tácticos. Individualizar.
Buscar maneras para que el jugador se sienta importante. Roles de entreno, roles defensivos, roles ofensivos… Intentar siempre dar algo que al jugador le haga sentir partícipe, motivado para la mejora y el rendimiento. Preguntarle en qué sistema se encuentra más cómodo, cómo le va mejor jugar determinado bloqueo, con qué compañeros se siente más cómodo, en qué momentos de partido siente que puede aportar más, y de qué manera…. En definitiva, buscar juntos su potencial aportación, partiendo de la base de que algo más puede hacer, seguro. Iniciar ese camino que puede reconectarle al equipo.

4. Calidad vs Cantidad.
Ayudar al jugador a entender y a saber cómo hacerlo. La manera de tener más cantidad de minutos en el futuro (y no es una garantía), es dar calidad a los que tienes actualmente. Y el entrenador debe tener respuestas específicas para cada uno sobre qué significa para él dar calidad. Para uno puede ser rebotear, para otro ser agresivo en líneas de pase, para otro activarse en lado de ayuda, dar buenos bloqueos, comunicar más, etc… hay infinidad de temas que podemos utilizar para hacer que el jugador se sienta implicado, y que además eso repercutirá positivamente en el rendimiento del equipo.

Lo cierto es que los jugadores que se van “perdiendo” durante la temporada son un regalo para el crecimiento del líder, si se enfoca ahí. Si realmente estamos comprometidos con estar unidos e implicados, necesitamos adentrarnos en este mundo tan potente que es el vínculo entre la parte técnica-táctica y la parte personal. Entre el rol externo y el rol interno. El liderazgo efectivo y eficiente de equipos, pasa por esta dimensión, sin duda y además cada día con más peso específico en el rendimiento final de los equipos.

“Es literalmente verdad que puedes tener éxito mejor y más rápido al ayudar a otros a tener éxito”. Napoleón Hill

PD: Si te interesa evolucionar en este campo, tenemos dos propuestas interesantes para tí, entrenador, o líder de euquipo!

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